Fiebre Olímpica

 

¿Quién no tiene fiebre Olímpica en estos días? ¿Quién no se siente atraído por el televisor para ver sea lo que sea lo que se está jugando, a cualquier hora del día?

No sé por qué, pero las Olimpiadas me fascinan… Da igual lo que se dispute, y qué país esté jugándose un metal, pero lo cierto es que me quedo embobada frente al televisor, absorta, pensando en lo que significan unas olimpiadas, y en la cantidad de gente que, como yo, descubre en estos días lo bello que es el deporte.

Pienso que cada uno tenemos un deporte por el que sentimos un cariño especial (¡al menos, eso espero!). ¿Quién no ha practicado de pequeñ@ algún deporte? Y si no, ¿quién no se ha planteado hacerlo algún día? Y si eso tampoco, ¿quién no ha disfrutado alguna vez viendo cómo otra persona lo practicaba? En mi caso, ese deporte es: la NATACIÓN.

Y en estos días, la natación tiene un nombre especial: Michael PHELPS. Se trata de un estadounidense que se ha propuesto batir el récord del nadador que más medallas de oro consiguió hasta este momento, con lo cual debe conseguir, al menos, OCHO medallas de oro. Pero no, no está loco, pues ya lleva TRES medallas sumadas en lo que llevamos de olimpiadas. Y esto no ha hecho más que empezar.

Un largo abdomen, unas piernas cortas y una talla 47 de pie, entre otras cosas, predicen que nos encontramos ante un gran nadador que, además, reconoce su potencial. Pero todo lo que pueda decir de él hará que me quede corta: para comprobarlo por vosotros mismos, tenéis que verle nadar.

Y si decía que mi deporte es la natación, en estos días recuerdo con mucha más nostalgia aquellos años en los que la natación era para mi una obligación, era sólo un deporte que me era impuesto realizar, fundamentalmente por problemas de salud. Hasta que llegó el día en que me dijeron que era buena nadando, y que podía ser mucho mejor.

No recuerdo por qué no lo intenté, y me pregunto qué haría si hoy tuviera la misma oportunidad. Atrás quedaron aquellos años de natación intensiva, y las oportunidades al respecto. Pero eso no quiere decir que hoy no me quede nada de todo ello: hoy, después de mucho tiempo, he vuelto a sentir la satisfacción de disfrutar nadando, de no verlo como lo que siempre fue, una imposición, y de sentir que el nadar es una de las cosas que, como montar en bici, “no se olvida”. Y que sigo haciéndolo bien, por qué no decirlo :). Y que tener una buena espalda (en todos los aspectos) no es tan malo!

Seguiré tras la pista de Phelps, y esperaré ansiosamente que empiece la competición de NATACIÓN SINCRONIZADA.

Viva el deporte, y mucha suerte para los Olímpicos españoles!

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2 comentarios

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2 Respuestas a “Fiebre Olímpica

  1. Warcraker

    No te ofendas, pero eres algo así como una brujita no?
    10 MEDALLAS nada mas ni nada menos!

    Quien me iba a decir a mi que tener la tele en marcha esta mañana en el bar me llevaría a escribir esta anotacion 🙂

    Bueno, un abrazo y a ver si apareces “desaparecida” 😉

  2. Y viva la perrería de estar tol día tirado sin hacer nada!!! xDDDDD. Así me va jaaaaajaja

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