Período de exámenes: examen 5

Examen: Oftalmología

Día de hoy (post examen): por fín, parece que después de tanto tiempo, puedo sentir eso de “¡qué gran examen!” (…independientemente de qué nota resulte, que ya sabemos que, en mí, la relación impresión-realidad va un poco a la inversa…). Por fín, un buen día, uno de esos sentimientos de satisfacción que se necesitan de vez en cuando… Un día completito… hasta el final.

Post examen ojos, fueron mis ojos los que, desde el autobús, contemplaron atónitos los restos de un accidente que acababa de tener lugar justo enfrente de mí. Un hombre yacía tumbado en el suelo, moviéndose, sangrando un poco por la espalda desgarrada. Todos mirando desde el autobús, pero todo controlado, pues la gente que estaba por el lugar acudió enseguida, si no a socorrer, porque nadie sabía muy bien qué hacer, al menos le hicieron saber al hombre que estaban con él, mientras llamaban a los servicios de emergencia.

Una vez visto que todo estaba controlado, el autobús prosiguió su camino. Pero mis ojos seguían atónitos; si bien aún no soy la persona más indicada para socorrer, mi instinto no hacía más que querer gritar que abrieran la puerta del autobús, salir corriendo y pararme junto al hombre, evitar que se moviera y, simplemente, hablar con él mientras llegaran los servicios de emergencia, intentar tranquilizarlo. 

Pero nada de eso sucedió, pues una ambulancia cercana había sido testigo del accidente, y los servicios de emergencia recibieron tres avisos del accidente que acababa de tener lugar. Todo estaba bajo control, así que el autobús prosiguió su marcha. Sin embargo, mi instinto seguía queriendo estar con aquél hombre…

Creo que una de las primeras cosas que aprendí en la carrera (y también a lo largo de la vida) es que, si no puedes ayudar, o si por querer ayudar vas a empeorar la situación, simplemente no hagas nada. Es un “miedo” que sigue estando presente. Pero también he aprendido (esta vez, no en la carrera, sino en el día a día) que ese instinto de querer ayudar a los demás no me faltará jamás. No obstante, soy consciente del cuidado que he de tener para que ese instinto no se vuelva en mi contra, pues en más de una ocación ha contribuido más a la “auto-destrucción” que a realizar una buena obra por los demás. 

Para acabar el día… “Ángeles y Demonios”. Genial película, genial Ewan McGregor, genial que ya estés aquí! :)… una gran forma de acabarlo, sin duda. Una vez más, nadie es quien parece ser, ni el ángel, ni el demonio. Una vez más, creíamos estar en lo cierto, y nos equivocamos… Pero, hoy por hoy, “soñar sigue siendo gratis”.

Y, para acabar, como dijo el profesor Langdon: “ingenua no, inocente…y eso no es ningún crimen”.

Ewan_McGregor

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